lunes, 19 de enero de 2009

INVIERNO

Siempre he identificado el invierno como una estación de reflexión, apetece menos estar fuera y surge la necesidad de mirarse hacia adentro, pero no con el único fin de estar agusto con uno mismo, sino con una finalidad de buscar una utilidad u operatividad a la vida. Para mi el invierno es peligroso, porque tiendo a encogerme sobre mí mismo y a veces olvido que comparto la vida con gente y que soy un ser social. Y pienso, quizá demasiado, en los demás, en mi utilidad, mi valía, y así aparecen días en los que me entran unas ganas locas de desaparecer, de exiliarme de la especie humana e irme a convivir con los animales. También aparecen días de euforia, tal vez porque alguna reflexión me ha llevado a la conclusión de que soy útil, de que ayudo a los demás, de que la gente a mi alrededor es un poco feliz gracias en una pequeña parte a mi. Cuando el invierno viene muy frío, con más invitaciones al recogimiento, siempre pienso que ese año va a ser bueno ("Año de nieves, año de bienes"), con todo lo relativo que son las valoraciones bueno/malo para ti/mi/nosotros/ellos y disfruto con el contraste del frío ambiente frente a los tímidos rayos de sol que busco. Y al final, uno se abre, se renueva, aleja fantasmas, se conforma con su utilidad y sonríe cuando observa que se alargan los días, que tenemos más luz. Mi único lamento es que esa luz no es para todos igual.

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por este magnifico texto salido de lo más profundo de tu ser

    Yo también noto eso de lo que hablas, esa especie de "armadura" y ganas de cerrarse y de huir, de echo ahora mismo me siento así. Tan solo espero saber entenderlo y no cometer el error de dejar alguna actividad o hacer daño a alguien

    Un saludo :)

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  2. Me gusta leerte, Titi (así llamamos también a mi hermano :-)

    ¿Sabéis lo que hago yo cuando "huir"? Me escapo de mí. Es como si no estuviera presente, aunque estoy en el mismo lugar del que me escapo, viéndolo todo desde fuera.

    Se lo contaba a mi marido, que tiene bastante sentido del humor, y me dice:

    Pues avísame, porque si, por ejemplo, nos para un policía de tráfico y te has ido, y estás ahí quieta, como pero sin decir ni mú... ¡a ver qué le digo yo!:-)))

    Broma aparte, no sé si me he explicado...

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  3. Fe de erratas:

    una palabra ha huido y otra se ha presentado sin llamarla, perdón :-)

    ¿Sabéis lo que hago yo cuando QUIERO "huir"?
    --------
    Pues avísame, porque si, por ejemplo, nos para un policía de tráfico y te has ido, y estás ahí quieta,----- pero sin decir ni mú... ¡a ver qué le digo yo!:-)))

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  4. Hola Titi y enhorabuena por el blog, vengo del blog de Guillermo. Te entiendo perfectamente cuando dices que aparecen días en los que te entran unas ganas locas de desaparecer, de exiliarte de la especie humana. He pasado por eso más de una vez. Ahora tengo menos, gasto menos, soy más cuidadoso con mi entorno y con los demás, me siento yo mismo, más a gusto con mi ser, en pocas palabras más feliz que antes. Pero me quema por dentro lo injustos que somos con nuestros congéneres, el sufrimiento que provocamos en ellos y en todo el reino animal, la absurda y egoísta utilización que hacemos de la Madre Tierra. Para mí los días de euforia son pocos, todos esperamos un "cambio" externo, pero somos pocos los que buscamos ese cambio en nuestro interior. Para cambiar hay que renunciar y esta palabra cuesta aplicársela a uno mismo.
    Te deseo lo mejor en esto y en todo lo que hagas.

    PAZ Y AMOR para ti, para todos...

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