jueves, 8 de enero de 2009

EL VALOR DE UNA VIDA

Llevo unos días pensando en el valor que tiene una vida, no paro de recibir informaciones sonoras o escritas, que comparan y enfrentan muertos de un lado al otro de esa barbaridad que está ocurriendo en Palestina. Me pregunto quién es capaz de decir que la vida de un israelí muerto vale más que la de 100 palestinos, porque eso es al fin y al cabo, el resultado de esta locura. Ni soy especialista en tema del Oriente Próximo ni me interesan saber las razones por las que 2 naciones son capaces de agredirse, pero el dato de muertos de un lado y otro es muy significativo, y lo peor es que esos datos por ser cotidianos pasan a ser aceptados. Lo triste es la falta de sensibilidad de los que nos representan y el pensamiento tanto de un bando como el de otro de matar, con el problema añadido de que unos usan tecnología punta y los otros tirachinas. La gente matándose y los políticos decidiendo que la crueldad debe seguir, ya sea por perpetuarse en sus cargos políticos o por seguir manteniendo un estatus que les de la salvación eterna. ¡Qué complicado que es el ser humano!. Hoy recibí un correo ¡Boicot a Israel!, me pregunto si eso es posible, si eso es justo, si nos representan como nos merecemos, sino juegan diariamente con nuestros sentimientos y opiniones. Creo que desgraciadamente no se soluciona nada con los boicots, aunque puede ser una postura (más bien una pose) cara al resto de la sociedad. Me pregunto muchas veces, si hemos llegado al límite de crear odio y barbaridades, y día a día me voy convenciendo de que no.
Ante todo ese panorama, uno acaba refugiándose en la poesía, en los momentos vividos con la pareja, familia y amigos. En el placer que me proporciona jugar con mis perros, en el cotidiano cumplimiento del trabajo con personas en algunos casos inquietos por aprender. Y me sigo preguntando qué vale una vida y sobre todo cómo hay gente que es capaz de poner precio.